Resumen
Este
artículo reflexiona, en primera persona, sobre el aporte del pensamiento
complejo de Edgar Morin al Trabajo Social Forense (TSF). Parte de la
perplejidad ante la distancia entre la complejidad de las situaciones humanas y
la pobreza de las categorías jurídicas que las simplifican. El autor sostiene
que el sistema judicial opera como una máquina de simplificación que mutila al
sujeto, y propone los principios morinianos —dialógico, hologramático y de
recursividad— como herramientas para restituir complejidad sin paralizar la
operatividad institucional. Relata, además, cómo este encuentro epistemológico
se transformó en proyecto formativo mediante la incorporación de la Epistemología
de la Complejidad y La Cuestión Interdisciplinaria como cátedras en la
Especialización en TSF. Finalmente, advierte sobre las nuevas máquinas de
simplificación —algoritmos actuariales e inteligencia artificial aplicada al
proceso judicial— y reivindica el legado ético y epistemológico de Morin frente
a ellas